Por: Prof. Dr. Camilo Alfonso Escobar Mora (camilo@legadlly.ca)
Fundador de LEGADLLY Entrenamiento de equipos de abogados en fundamentos jurídicos avanzados del derecho mercantil frente a la IA – foundations@legadlly.ca
Lo legal es lo compatible con los derechos y deberes, lo bueno; porque cuando se aplican los derechos y deberes existe lo que permite la vida, es decir, se logra vitalidad, eso es lo diligente, bondadoso. El derecho es la ley, lo que se debe cumplir, dado que se basa en el deber ser definido mediante el todo de lo comunicado en él, en el derecho; por lo que no se trata de la legalización sino del todo de la ley, creado por el resultado de la unión de las leyes, es decir, de cada una de las condiciones del bien, es decir, cada uno de los requisitos que se deben cumplir para que los derechos se gocen y, conectadamente, los deberes se cumplan, por eso, el deber ser jurídico consiste en las características de los derechos y deberes, siendo el todo del deber ser jurídico, es decir, el derecho, la forma de los derechos y deberes.
Cuando se intenta «legalizar» lo malo, lo antijurídico, inválido, culpable, es decir, lo que hace inaplicables los derechos y deberes, se presenta una confusión que aumenta el problema de la maldad, de lo injusto; por ejemplo, pretender legalizar lo conocido como droga, especificado en elementos que alteren, nocivamente, el normal funcionamiento de las facultades humanas sin ser necesitado para la existencia de la vida (otra cosa es la droga como medicamento, es decir, como potencionalizador de la vida) es algo ilegal al tratarse de una forma que no se basa en el consentimiento, por ende, válido, y, en general, la libertad, por consiguiente, válida (es decir, que existe cuando cada quien es libre) sino en la inefectividad de los derechos y deberes.
No se trata de un debate entre lo considerado como obsoleto y lo vigente, ni del desconocimiento, por lo tanto, inválido, de la libertad, sino de lo jurídico y antijurídico; es algo objetivo, por ejemplo, sin una voluntad, por tanto, válida, no existe el ejercicio de los derechos y deberes, el comportamiento basado en lo ilegal genera daños y, en general, existe con base en el desconocimiento de los derechos y deberes; lo malo no es una ley, no es ley, otra cosa son los formalismos antijurídicos, que intentan convertir en bueno lo malo, lo cual es imposible, y en la práctica se presentan sus consecuencias, es decir, problemas, es decir, formas de incumplimiento del derecho, incluso cuando un consumidor de una droga, antijurídica, es pacífico, porque de alguna forma afecta, negativamente, los derechos y deberes, por ende, propios y de los demás, por ejemplo, con la contaminación que exista en relación con la forma de la producción, distribución y consumo de la droga, inválida, involucrada.
La solución es conocer y aplicar los deerechos y deberes, según cada caso (relación jurídica).
Los abogados, como profesionales del derecho, deben tener ello claro; por ende, promoverlo, lo que incluye el que deben aclarar cómo aplican, proceden, es decir, cómo se deben aplicar, los derechos y deberes en cada caso ligado con su abogacía, es decir, con su ejercicio profesional, como profesionales jurídicos (de lo jurídico, del deber ser jurídico, de lo bueno).