La diligencia del abogado en el uso de LegalTech

 

Por: Prof. Dr. Camilo Alfonso Escobar Mora, fundador de LEGADLLY, entrenamiento de abogados en el uso diligente de LegalTech legadlly.ca. Contacto: contact@legadlly.ca

 

Los abogados existen como profesionales del derecho de acuerdo con el estado del arte, según el caso a su cargo; la innovación, incluida la creatividad, es un deber cuando es la forma de atender dicho deber ser jurídico. En la práctica, los abogados esperan ejercer el derecho de una manera cada vez más óptima, agilizando su trabajo con la simplificación de los procesos para lograrlo, pero la teoría rigurosa es determinante para lograrlo.

 

Sin un conocimiento y una  capacidad de cumplimiento integral del derecho se desatiende la ética jurídica profesional, ese es el reto ante la era de la inteligencia artificial vinculada con tecnología jurídica (LegalTech), algunos se encantan con las bondades funcionales de esta clase de productos, pero olvidan o dejan de aumentar la profundidad, perdiendo nivel (profesionalismo), en cuanto a lo procedente jurídicamente.

 

El abogado diligente es quien actúa con base en cómo le proceda el derecho de acuerdo con su naturaleza jurídica, de perfil de abogado, en el asunto preventivo o correctivo donde ejerza; diligencia significa cumplimiento del derecho, es decir, la aplicación del todo definido mediante él, en el caso de viabilización de la relación jurídica para que exista con armonía (caso preventivo) o de solución del conflicto (caso correctivo). Por eso, es una labor proactiva, de detección del todo del problema jurídico involucrado y de la obtención de su correspondiente solución (jurídica).

 

La LegalTech debe ser válida, es decir, existir coincidiendo con la forma en la que la libertad, incluido, el límite, se deba ejercer jurídicamente, para ser un medio de detección de dicho problema y de la realización de su resolución, conforme a lo dependiente jurídicamente de la calidad jurídica con la que deba existir el producto en el caso. Además, el uso que le dé el abogado debe ser diligente; de hecho, una LegalTech válida es un producto con el que se controla, en lo controlable jurídicamente, a la medida de su forma, la existencia de elementos antijurídicos, pues su funcionamiento no permite algo opuesto al deber ser jurídico.

 

Sin embargo, es el profesional del derecho quien debe asegurar que su conducta se sujeta a las normas, cuyo alcance se define con la forma en la que sus elementos, explícitados en el contenido de cada una y del todo de la norma, procedan, según el modo en el que los fundamentos jurídicos, que son universales, apliquen ante ello. La eficacia jurídica, que es la generación del efecto que se logra cuando se cumple con el alcance del todo de la norma, se potencia con LegalTech jurídica y un uso jurídico de esta por parte del abogado; lo antijurídico es un hecho que existe cuando la LegalTech no existe de forma coherente con las normas, por crearse indebidamente, no mantenerse su calidad debidamente o usarse culpablemente (por negligencia o dolo del profesional jurídico).

 

El control de una LegalTech y, como tal, de una actuación profesional de la abogacía del derecho antijurídica se da cuando existen mecanismos eficaces, es decir, formas de resolver los conflictos ocasionados con ello, pero eso no repara lo no compensable. La justicia en el derecho es lo ajustado a lo jurídico, lo que se conoce como justicia correctiva solo existe cuando el caso inicia, se desarrolla y termina con armonía jurídica, la superación de una controversia solo existe cuando se termina el conflicto, en un caso correctivo basado en lo antijurídico el formalismo culpable no es la forma de dirimir la controversia, por el contrario, la aumenta.

 

En lo preventivo, la justicia solo existe cuando se cumple, por tanto, integralmente, con el derecho; cada quien es parte de la solución, solo cuando cada quien asume lo que le corresponda jurídicamente se forma el cumplimiento del derecho, es decir, el goce de los derechos y cumplimiento de los deberes (el ejercicio de la libertad). Eso es lo ajustado a lo jurídico, lo que incluye las pruebas de ello. La LegalTech es un medio para simplificar la forma de lograrlo, si el abogado la usa diligentemente.

 

La respuesta es clara, la LegalTech debe ser creada, mantenida y controlada con base en un conocimiento y ejercicio profesional del derecho, además de los elementos del ser con los que se cumpla con lo jurídico; y el uso debe ser diligente para que sea una forma de generar soluciones jurídicas evolucionadas. Nada se gana con una LegalTech válida con un usuario culpable, y todos ganan, incluso, las contrapartes de la definición de una responsabilidad jurídica a nivel preventivo o correctivo, cuando el abogado es profesional del derecho en el uso de LegalTech, porque con ello se aclara (qué es) lo justo, incontrovertiblemente.

 

Si la actuación del abogado es parcializada, eso no es justo; lo relevante de la LegalTech con inteligencia artificial (IA) es que se basa en lo objetivo; la necesidad es presentar el derecho de una forma objetiva y, por consiguiente, puntual, de ahí la importancia del profesional del derecho. Los indicadores del cumplimiento y, por lo tanto, del incumplimiento jurídico (indicadores jurídicos) son el conocimiento para hacerlo; dichos indicadores son los fundamentos jurídicos, que son la forma de precisar lo jurídico a la medida del caso. Por eso es que el resultado logrado con LegalTech, válida, por ende, usada válidamente, es contundente.

 

Para viabilizar se deben crear y aplicar formas de autorregulación válida del abogado en el uso profesional de LegalTech, precisando la forma de atender las particularidades jurídicas del fenómeno; que involucra el desciframiento jurídico del producto de LegalTech involucrado, la forma en la que esa naturaleza (que incluye elementos físicos tradicionales y digitales) debe coincidir con el deber ser jurídico, la forma de aplicar controles para asegurar su eficacia jurídica, la forma de usarlo diligentemente por parte de los abogados a la medida específica de lo procedente a nivel preventivo y, a su vez, correctivo y el esquema de sabiduría jurídica para solucionar los conflictos que surjan con su operación, entre el abogado usuario con el productor/proveedor/etc. del producto, con el cliente y con cualquier tercero involucrado jurídicamente.

 

Necesitamos estar entrenados en el uso diligente de LegalTech para poder evolucionar como profesionales del derecho, estar al nivel de lo que exija la deontología jurídica profesional en cada caso y permitir la evolución del derecho al aclararlo, ordenarlo, especificarlo, complementarlo, aplicarlo, cada vez más. El nivel de conocimiento y ejercicio del derecho debe ser profesional para saber cómo comportarse en el caso, con o sin LegalTech, saber cuándo debe y cuándo no debe existir LegalTech, según sea una forma de potenciar, entorpecer o imposibilitar el cumplimiento jurídico, y saber usarla diligentemente cuando sea lo debido.

 

El abogado que usa diligentemente LegalTech es responsable, tiene pruebas de su responsabilidad (con la fundamentación jurídica válida de por qué es una prueba, qué es lo que prueba y cuál es su implicación/alcance/efecto jurídicamente) y es capaz de defender su actuación profesional ante cualquier tercero competente, a nivel universal. Debemos serlo; permanentemente.

Boletín

LEGADLLY

Boletín

LEGADLLY